
POR ÁNGEL LARA PLATAS
En el reciente suceso que afectó al edificio B2 aledaño a la Torre de PEMEX, y que quitó la vida a 37 personas que laboraban para la paraestatal, movió los más profundos sentimientos de sus compañeros –que suman miles-, y de todo el pueblo mexicano en general. La autoridad reaccionó y decretó duelo nacional. A los heridos se les brindaron las atenciones adecuadas y oportunas, y los familiares recibieron el apoyo necesario para reducir el camino de la angustiosa tramitología que como pesada sombra, acompaña a los deudos preocupados por dar humana sepultura a sus muertos.












